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El Baño Turco es realmente un gran placer: caliente, húmedo, cómodo.
Una grande nube de vapor que me acompaña, que me envuelve y hace más suave
e íntimo el tratamiento, la recordaré con placer durante mucho tiempo.
Apenas consigo entrever las figuras que me están cerca, y ya me siento sumergido en el bienestar acariciado por las mil esencias naturales de la aromaterapia.
Una palabra me roza y se va en el vapor sin que pueda entender, quisiera preguntarte ¿qué? Pero no importa, me basta saber que estás ahí, mientras tanto me doy una cómoda ducha
y me refresco un poco.
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